El «odio biliar» que despierta en Sánchez la «mera existencia de Pablo Motos»

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El Mundo

«Casi 45.000 indecisos del PNV decidirán una ajustada campaña con Bildu al alza». Ya veremos el 21 de abril. «Gamarra, sobre la nueva presidenta de RTVE: «Su único mérito es tener el carnet del PSOE y trabajar al dictado de Sánchez»».

De la polémica de la Semana Santa, la enorme sorpresa de que Sánchez haya colocado al frente a una socialista, con lo honrado y decente que había demostrado ser hasta ahora, habla Rafa Latorre. «Ese es el asunto nuclear y Concepción Cascajosa, su competencia y su militancia, es lo circunstancial. La colonización militante de las instituciones por parte del sanchismo se produce con enorme desahogo, impugna toda la prédica socialista sobre el valor de lo público y ridiculiza las negras performances de sus agentes. Bien, no perdamos más el tiempo con ello. Quien todavía crea que, a estas alturas de sanchismo, queda un principio en pie tiene un problema serio de percepción de la realidad«. Pero serio. Declararse socialista en estos momentos es declararse delincuente, autoritario y afín a las dictaduras.

«Lo que el presente caos de RTVE documenta es, primero, una perogrullada: que el control ideológico hace tiempo que ya no se ejerce en los informativos y que la izquierda lucha con especial saña por mantener el monopolio del entretenimiento y el humor. Eso explicaría el odio biliar que despierta la mera existencia de un elemento descontrolado, como Pablo Motos, y las furibundas campañas que periódicamente se desatan contra él». Los dueños de Antena 3 deben estar recibiendo amenazas de muerte a diario.

«Al principio del mandato se hizo evidente que la estrategia de este Gobierno, enclenque en el Parlamento, de credibilidad exhausta y apoyo social ínfimo, pasaba por extender su dominio a la Justicia, las empresas y los medios. La tríada aún capaz de interponerse a la insensatez sin escrúpulos -canónica definición de El País- del líder». Algunos medios, Rafa, muchos más están al servicio de ese insensato sin escrúpulos.

Hablando de dictadores, el editorial habla de Maduro. El de Venezuela, no el español. «El chavismo ha profundizado la represión contra la disidencia para asegurarle a Nicolás Maduro el triunfo en unas presidenciales que van camino de convertirse en una farsa equivalente a la que ha coronado a Vladimir Putin por quinta vez. Siguiendo el modelo de la autocracia rusa, y de las aliadas que pueblan la región latinoamericana, la revolución vetó a la única candidata capaz de forjar un frente unido para derrotarle: María Corina Machado, inhabilitada durante 15 años en una sentencia inconstitucional ratificada por un Tribunal Supremo convertido en brazo ejecutor del oficialismo». Más o menos lo que pretende hacer Sánchez con Feijóo y Ayuso.

«El chavismo persiste en una deriva autocrática incompatible con su reintegración en la comunidad internacional, capitaneada en Europa por el Gobierno de Pedro Sánchez, empeñado en ofrecerle a Caracas un cheque en blanco que, como queda patente, solo sirve para consolidar un régimen sin libertades y donde las organizaciones de derechos humanos han documentado sobradamente las torturas. La única salida para restaurar los derechos del pueblo venezolano pasa ahora por revertir el blanqueamiento del Gobierno que lo oprime y reinstaurar completamente las sanciones al petróleo y al gas». Tampoco sirvieron de nada las sanciones. Y Sánchez, en fin, es un Maduro más. No hay más que ver cómo amenaza y persigue a la oposición y a los medios que no le bailan el agua.

El País

«Donald Tusk: «Estamos en una época de preguerra. No exagero». El primer ministro polaco responde a Sánchez, que en la última cumbre europea pidió rebajar el tono bélico: «Nuestro deber no es discutir, sino prepararnos para defendernos»». Pues lo que es aquí está todo el mundo de vacaciones.

El editorial habla del escándalo del fútbol. «La Federación Española de Fútbol (RFEF) se halla ante una posible intervención de la FIFA, el máximo órgano rector de ese deporte, una situación de la que existen escasos precedentes en el mundo y que muestra tanto la degradación en la que ha caído el organismo nacional como la necesidad de abordar soluciones urgentes».

«Se trata del último de una sucesión de escándalos en una federación que ha vivido mucho tiempo acostumbrada a ellos sin abordarlos de manera efectiva. Rubiales llegó a la presidencia en 2018 con la promesa de corregir los errores de 29 años de mandato paternalista y caciquil de Ángel María Villar, quien había sido detenido un año antes por una trama de compra de favores de dirigentes federativos que le había servido para perpetuarse casi tres décadas en el cargo. Este caso se halla aún pendiente de juicio. Rubiales no solo no corrigió este tipo de desmanes, sino que errores, polémicas y clientelismo se multiplicaron sin el menor reproche interno, social o institucional. Hasta que llegó el bochorno para toda España de su beso no consentido y las coacciones a Jenni Hermoso tras el éxito de la selección femenina en Sídney, un escándalo internacional que lo forzó muy a su pesar a dimitir en septiembre pasado y por el que la Fiscalía le pide ahora dos años y medio de cárcel». Cierto, el dichoso beso. Porque hasta entonces Sánchez había protegido a Rubiales pese a que sus desmanes eran sobradamente conocidos. Pero ese beso le costó la protección de Sánchez y por eso, sólo por eso, le dejó caer. Así es Sánchez. Vive cómodo entre la corrupción de su partido, pero un piquito de nada le puede costar a uno el puesto.

Hasta El País lo admite. «Probablemente sin la conmoción del caso Hermoso Rubiales seguiría en el cargo, pese a las sospechas que ya caían sobre su actuación, como prueba la investigación en curso». Probablemente no, seguro. Sánchez le abandonó por un beso. Lo demás no le importunaba lo más mínimo.

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«Sánchez adopta la estrategia del barro ante la primavera electoral». ¿Más aún? Lo que te digo, acaba encarcelando a la oposición como Maduro. Porque Sánchez no puede caer más bajo de lo que ya ha caído. «El Gobierno busca el choque con el PP en todos los frentes, incluido el caso Koldo, y lo sitúa en «la mentira»». ¿Pero es que nadie le dice a Sánchez que cada vez que habla de mentiras las redes sociales se llenan de memes?

Carlos Herrera dice que «la tentación de manejar la radio y televisión públicas la han tenido todos los gobiernos, pero resulta evidente que la concepción del Estado que tiene Sánchez (Pedro, no Elena) hace que la consideración que tiene del Ente no se diferencie de la que tiene de la Fiscalía, del TC, del CIS, del zas y del zos. El Estado soy yo y hago lo que me da la gana». Padecemos una dictadura «que no tiene reparos en tirar un puente o lo que proceda con tal de que el señorito ponga le televisión por la noche y se reconozca el más guapo».

La Razón

«Sánchez ignora el bloqueo para entrar en campaña: promete 49 leyes sin haber aprobado ninguna en tres meses». Vaya legislatura nos va a dar este golferas. «También es una forma de tratar de proyectar fortaleza en plena tormenta política por el estallido del «caso Koldo». De hecho, el plan anual normativo encaja en el discurso de Sánchez de los últimos días, asegurando que va a agotar la legislatura (algo más de tres años queda) pese a la inestabilidad y debilidad parlamentaria». El caso PSOE, más bien. Y que no crea que vamos a olvidar el caso Begoña Gómez de Sánchez.

Sandra Golpe comenta el incidente del Falcon. «A ver en qué estado regresa el lunes nuestro presidente, después del susto del Falcon que se rompió de tanto usarlo. De tanto loco viaje no especificado. Esta vez, las víctimas del incidente aéreo fueron él y su familia, que han debido de pasarlo fatal en esos minutos en los que el avión presidencial descendió alocadamente varios miles de metros, camino de Doñana». ¿En qué estado regresa? Extraña pregunta, Sandra. Volverá como se fue, que se sepa, no le pasó nada.

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Periodista Asturiano
Por la mañana ordeña vacas y por la tarde escribe en BOOMBOOX porque no le llega la pensión. Es muy buen paisanín este señor. Vale pa' to.