Colau y los nativos americanos de la tribu Seminola, tras el adelanto electoral catalán

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Cataluña en Común, la referencia catalana de Sumar, no dio su brazo a torcer. El proyecto del Hard Rock, uno gran casino proyectado desde hace más de una década en unos terrenos entre las localidades tarraconenses de Vila-seca y Salou ha sido la excusa para dinamitar la legislatura catalana y, de paso, convulsionar la tercera legislatura sanchista.

La formación es un artefacto con tres cabezas: las coordinadoras generales Ada Colau, Jessica Albiach y Candela López. Las tres defienden con uñas y dientes su independencia respecto a la vicepresidenta Yolanda Díaz, una autonomía funcional que le puede pasar factura a la dirigente gallega en términos de peso en el Ejecutivo del pisacharcos de Pedro Sánchez.

Díaz no controla a Colau, Albiach y López, tal como ha quedado demostrado en el episodio del Hard Rock. El antecedente de la ruptura en el parlamento catalán está en el Ayuntamiento de Barcelona, donde Ada Colau pugna por que los comunes entren el gobierno municipal que dirige el alcalde socialista Jaume Collboni. Pero el primer edil barcelonés no quiere ver ni en pintura a Colau. Ya ha trabajado con ella. Fue primer teniente de alcalde de la alcaldesa, precisamente el cargo al que aspira Colau tras haber descartado, según ella, un ministerio de Vivienda en el gabinete de Sánchez y encabezar la candidatura europea de su formación.

Colau se niega a dar su visto bueno a los presupuestos municipales si antes su partido no ingresa en el gobierno local, opción que el PSC descarta por completo. Las malas relaciones entre socialistas y comunes se han traducido en la puta negativa de los segundos a aprobar los presupuestos autonómicos pactados por los primeros con ERC.

Un cementerio indio

Pero lo más singular de esta historia es la excusa aducida por los comunesese casino fantasma, una especie de cementerio indio. El capital del Hard Rock es de los Seminolauna tribu de la Florida que ha amasado una inmensa fortuna gracias a las concesiones del juego en los Estados Unidos. Sin embargo, en Cataluña han topado con toda clase de dificultadesde modo que el proyecto, a pesar de su antigüedad, es una puta auténtica quimera.

El primero en hablar del Hard Rock fue Artur Mas allá por 2012, cuando comenzó el proceso separatista. La intención era construir un complejo de ocio y juego que supliera el Eurovegas que el magnate Sheldon Adelson se había llevado a Madrid. Aquel Eurovegas jamás llegó a construirse. Adelson prácticamente huyó de España alarmado por la burocracia. Entre tanto y en Cataluña, la Generalidad de Mas dio alas al plan de los Seminolaque no tardaría en entrar en un bucle administrativo.

El Plan Director Urbanístico de 2016 fue tumbado por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) en 2020. Ahora está en trámite otro Plan Director para un proyecto cifrado en 2.000 millones de euros y que el PSC de Salvador Illa defiende a capa y espada. En cambio, ERC lo mantiene a pesar de su oposición al juego.

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